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Y volver a contar con la oportunidad de
disfrutar de él; se deberá llevar hasta el mar una cesta de mimbre pequeña,
que en su fondo tenga: las dos fotos de los integrantes de la pareja,
superpuestas ambas, intentando coincidir sus miradas, previamente untadas
con miel. Sobre las fotos se pondrán 8 flores blancas y 8 monedas para que
las almas de ambos se junten y los cuerpos se deseen. Cuando se entregue al
mar esta canasta, una noche de Luna Nueva, seguirla con la vista hasta que
se pierda y con la mente centrando la atención en el deseo; mientras se
arroja sobre las aguas un poco de perfume o colonia de rosas. Antes de
retirarse de la orilla, tomar un poco de arena con la que se terminará la
ceremonia en el hogar.
Estando ya en la vivienda, agarrar un plato blanco,
en lo posible virgen, y escribir en él con tinta incandescente el nombre de
los dos que forman la pareja junto con el pedido de retorno de quién se ha
alejado y el expreso deseo de unión. Sobre el plato expandir la arena traída
del mar y en su centro colocar una vela blanca de tres días, que se
encenderá seguidamente. Aquí es importante que mientras el cirio se va
consumiendo en el transcurso de los tres días, al menos entre 2-4 veces por
día se le pueda dedicar unos diez minutos por vez para mirar la llama que
arde mientras se vivencia internamente el deseo.
Por ultimo enterrar en algún macetero del jardín el plato con la arena y
los restos de vela, cubriéndolo con alguna planta que tenga flores. |
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