MAGIA CON FLORES PARA ALEJAR EL MAL
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La magia que se realiza mediante flores, si bien hasta ahora fue
enseñada para adquirir lo que deseamos (salud, amor y riqueza), también posee un
ritual para ahuyentar poderes que perjudican la felicidad. Esto quiere decir que
la magia con flores no sólo acerca a nosotros lo que deseamos y nos hace bien,
sino que también hace desaparecer de nuestras vidas lo que nos perjudica.
A veces sentimos que el mundo entero se ha unido para complicarnos y hacer que
todo lo que hagamos se vuelva difícil. También sentimos que perdemos la fuerza,
que nada sale bien, que una energía negativa nos rodea e impide seguir adelante.
En la mayoría de los casos estos síntomas responden a que alguien nos ha
transmitido el deseo de desdicha en nuestra vida. No es necesario que esa
persona haya hecho una brujería para que todo parezca no funcionar, basta tan
sólo con que nos haya deseado el infortunio.
Mediante la magia de flores con Violetas podremos hacer desaparecer estos
poderes malignos de nuestras vidas y ahuyentarlos cuando quieran regresar. El
ritual se realiza en el hogar, ya que si alejamos estos poderes de allí, también
los estaríamos quitando de nuestras vidas.
El primer paso es descubrir que algo perturba la paz en nuestras vidas. Darnos
cuenta de que más allá de que las cosas pueden estar mal, hay una fuerza que nos
rodea e impide salir de nuestros problemas. |
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Una vez que somos conscientes, es el momento de utilizar el poder de
las Violetas. Esta magia sólo tendrá efecto si es realizada por la persona que
la necesita.
El ritual dura tres días y cada día se ejecutará un paso diferente. Hay un
procedimiento que es común a los tres días: antes de comenzar el ritual deben
encenderse dos velas violetas y un sahumerio con aroma a violetas.
En total concentración, se leerá el “Primer Principio Budista”, especialmente
dedicado a la aceptación de que el mal forma parte de nuestras vidas y debemos
aprender a vivir junto a él pero sin él:
“Sí un hombre es herido por una flecha envenenada, no deberá demorar su
extracción por conocer los detalles de quien la disparó. Que (Nombre) empiece a
enfrentarse a la vida, tal como es, aprendiendo siempre por experiencia propia y
directa”
A partir de este paso común a los tres días, se realizan los diferentes
procedimientos:
Día 1
Distribuya 12 floreros con violetas en las habitaciones de la casa. Ninguna
habitación puede quedar sin, al menos, un ramillete. Si no tiene suficientes
floreros puede utilizar vasos o jarras, es indiferente.
Esto debe ser realizado por la mañana y los floreros deben permanecer en su
lugar durante 24 horas, es decir, hasta la mañana siguiente.
La función de este día es que las violetas absorban todo tipo de energía
maligna, por lo que es aconsejable ubicar los floreros en las esquinas y sobre
los muebles.
Día 2
Remueva todos los floreros y ponga tres baldes de agua a reposar al sol,
Introduciendo en ellos violetas frescas. A las dos horas saque las violetas del
agua, utilizando esta última para desinfectar toda la casa. Trate de llegar
hasta los rincones más escondidos y los muebles más altos.
Una vez que terminó, encienda un sahumerio de violeta en cada habitación.
Día 3
Al tercer día, después de haber absorbido y quitado los últimos rastros de la
energía negativa, es el momento de inmunizar la casa.
Distribuya violetas en toda entrada que pueda haber a la casa (puertas,
ventanas, chimenea, etc.); de esta manera impedirán que cualquier fuerza del mal
llegue a usted. Deje estas flores donde las ubicó durante cuatro días.
Es aconsejable, para obtener una verdadera paz interior, que los siete días
siguientes de finalizar el ritual repita, por la mañana, el “Primer Principio
del Budismo”.
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